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jueves, 7 de abril de 2016

Obtienes aquello en lo que piensas.



Te guste o no, obtienes aquello en lo que piensas
Según la poderosa Ley de Atracción, atraes hacia ti la esencia de lo que ocupa predominantemente tu pensamiento. De modo que si piensas sobre todo en las cosas que deseas, tu experiencia vital reflejará esas cosas. Por el contrario, si piensas ante todo en lo que no deseas, tu experiencia vital reflejará esas cosas.

Pienses lo que pienses, es como planificar un acontecimiento futuro. Cuando valoras algo, lo planificas. Cuando algo te preocupa, lo planificas. (Preocuparse es utilizar tu imaginación para crear algo que no deseas.) Cada pensamiento, cada idea, cada Ser, cada objeto... todo es vibratorio, de forma que cuando centras tu atención en algo, siquiera durante un breve espacio de tiempo, la vibración de tu Ser comienza a reflejar la vibración de aquello a lo que prestas atención.

Cuanto más piensas en ello, más vibras como ello; cuando más vibras como ello, más atraes a aquello que se corresponde con tu vibración. Esa tendencia en materia de atracción aumenta hasta que ofreces una vibración distinta. Y cuando ofreces una vibración distinta, las cosas que coinciden con esa vibración son atraídas hacia ti, por ti.
Cuando comprendes la Ley de Atracción deja de sorprenderte lo que ocurre en tu experiencia, pues entiendes que eres tú quien lo ha propiciado, a través del proceso de tu pensamiento. No puede ocurrir nada en tu experiencia vital que tú no hayas propiciado a través de tu pensamiento.

 Puesto que no existen excepciones a la poderosa Ley de Atracción, resulta sencillo comprenderla. Y cuando comprendas que consigues aquello en lo que piensas y, lo que no es menos importante, cuando seas consciente de lo que piensas, podrás ejercer un control absoluto sobre tu propia experiencia.


Esther Hicks (Abraham)

miércoles, 23 de marzo de 2016

Eres un imán. Atraerás todo aquello en lo que enfoques tu atención


Cada uno de nosotros es un magneto. Eres un magneto y por lo tanto no tienes que forzar el éxito y la prosperidad para ti. En lugar de eso puedes desplegar ese próspero, elevado y expectante estado de tu mente, que es un magneto, hacia todas las cosas buenas del Universo para apresurarlas hacia ti, en lugar de entretener ese estado posesivo de la mente en críticas, ansiedades, tensiones y rencores, que son un magneto para toda clase de molestias y fracasos. 

Desde que puedas tener el equivalente tangible e intangible sobre lo que te atrevas a escoger, tómalo en consideración mentalmente e irradia. Deja de pensar cosas como aparte o fuera de ti. Deja de pensar en que la gente, cosas, circunstancias y condiciones tienen poder para herir o hacerte daño. Empieza a considerar que nada puede detenerse entre tú y ese bien que te atreves a escoger mentalmente e irrádialo hacia afuera a través de tus pensamientos, sentimientos, palabras y expectaciones. 

Escoge e irradia mentalmente, escoge e irradia emocionalmente, escoge e irradia constante y persistentemente para atraer tu propio bien y el bien para otros. Una señora me dijo una vez que desde que ella había estado invocando deliberadamente el poder de pensamiento de prosperidad, cada uno en su familia había recibido maravillosas bendiciones: Su marido recibió varios aumentos en su sueldo, su hermana llegó a ser presidente en su compañía. Dos hermanos se pensionaron con muy buenas entradas. Otra hermana llegó a ser la primera mujer que obtuvo cierta posición como ejecutiva en su compañía. Otro hermano recibió un puesto como ejecutivo. Un poco de levadura fermentó toda la masa en esa familia.

Catherine Ponder.